El economista Daniel Guida fue entrevistado por la periodista Jorgelina Hiba, del diario La Capital, sobre cuáles fueron las causas de la desaceleración de la inflación en el segundo semestre de 2014 y sobre qué se espera para este año.
Por Jorgelina Hiba (fragmento)
Desde finales del año pasado, la tasa mensual de inflación en Argentina desaceleró tanto según las mediciones oficiales como para las de las principales consultoras económicas privadas del país.
Razones. A la hora de encontrar motivos para la corrección del índice inflacionario, una de las primeras explicaciones tiene que ver con un ejercicio de memoria a corto plazo que significa recordar las enormes expectativas negativas que se generaron durante el primer semestre del año pasado, básicamente como consecuencia del efecto de la devaluación de principios de año.
Ese es el primer elemento a tener en cuenta según el análisis que realizó Daniel Guida, director del grupo Guida, docente y economista, quien recordó que «no pasó lo que se pronosticaba», ya que a partir del segundo semestre del 2014 la inflación se desaceleró y eso se reflejó en los precios, sobre todo en el IPC, que se toma como un índice inflacionario «aunque no abarque todos los precios».
«Las mediciones oficiales, que tienen el visto bueno de organizaciones como el Fondo Monetario Internacional, muestran una desaceleración, por lo que este año terminaría con estimaciones por debajo de lo esperadas hasta hace poco tiempo», resumió el especialista, quien además pronosticó que probablemente esto conlleve un efecto arrastre de otras variables macro, siempre y cuando «no haya grandes sobresaltos políticos».
Respecto a la mano visible del gobierno nacional en esto, Guida dijo que «todo da para pensar que el Ejecutivo mantendrá las políticas, con un tipo de cambio competitivo/administrado sin fuertes impactos, y eso será positivo para el índice de precios».
Otra pata política que no se discute es la política monetaria, que —según estimó— «tampoco será materia de discusión, y menos en un año electoral, durante el cuál incluso puede llegar a haber una mayor rigidez».
En ese escenario, el ex asesor de la Fisfe pronosticó que en términos productivos «tampoco se caerá», por lo que la producción «se sostendrá en principio» incluso con la posibilidad de algún suave crecimiento de 1 ó 2 puntos: «El sostenimiento de la demanda no presionará sobre los precios porque la producción acompañará el proceso».
Para Guida, la inflación en Argentina «es un combo que incluye muchas variables», desde las clásicas a otras productivas y de expectativas, por lo que estimó que existen razones «tal vez no para ser optimistas», pero sí «para tener esperanza de que el índice termine por abajo del número del año pasado».
«La conclusión es que esperamos una desaceleración o una leve tendencia a la reducción del indicador, algo que nos debería poner contentos a todos», dijo, y agregó que rescata como algo positivo la política activa del gobierno en este sentido, «que avanza con mayor éxito de lo que muchos esperaban».
Paritarias y salario. Con la inflación en un piso más abajo que durante el año anterior, la discusión paritaria que ya empieza a calentar motores toma una nueva dimensión, ante la posibilidad que —según los porcentajes negociados— los salarios vuelvan a recuperar algo del terreno perdido durante el año pasado.
Para Guida, respecto a los salarios el escenario «sería de cierta recuperación», con un gobierno «que está atento a eso» y con conversaciones entre las partes que ya comenzaron y que consideró como «positivas».
El economista consideró que hay una tendencia hacia la recuperación salarial, y esperó que eso «no se destruya por otros factores más relacionados con la política».
«Además es muy probable que haya inversión. La vía externa es positiva, porque se enfría el conflicto con los buitres y hay señales que llegan del mundo, ni hablar de los acuerdos con China, hay sectores atractivos como el energético, las automotrices, la minería, el agroalimentario».
Fuente: nota publicada en diario La Capital, el día 22 de febrero de 2015.