Las variables que están en juego
Frente a un contexto internacional de crisis y alta volatilidad, la Argentina sigue teniendo la gran oportunidad de consolidarse como economía emergente y reposicionarse a nivel mundial en la provisión de bienes y servicios de mayor valor agregado. Muchos se preguntan si la crítica situación de la economía mundial afectará de tal forma al país […]

Frente a un contexto internacional de crisis y alta volatilidad, la Argentina sigue teniendo la gran oportunidad de consolidarse como economía emergente y reposicionarse a nivel mundial en la provisión de bienes y servicios de mayor valor agregado.

Muchos se preguntan si la crítica situación de la economía mundial afectará de tal forma al país que se deberá cambiar el rumbo de las políticas aplicadas, y si el modelo vigente resulta adecuado para mantener el sendero de crecimiento económico en el nuevo contexto que se avizora. En otras palabras, la incógnita es cómo enfrentamos los argentinos este 2012 desde la perspectiva económica.

La política económica del gobierno nacional refleja algunos principios para el funcionamiento del modelo, entre los cuales se destacan: la administración del tipo de cambio como política comercial, el superávit gemelo (esto es, tanto a nivel fiscal primario como en el intercambio comercial externo), el sostenimiento de la inversión pública y el apoyo a la producción doméstica y el mercado interno.

Todas las proyecciones, públicas y privadas, nacionales o internacionales, hablan de una desaceleración del crecimiento económico para 2012, coincidiendo, por lo tanto, en que el PBI argentino crecerá a pesar de la crisis mundial. Esto es positivo de todas formas, ya que uno de los reclamos al gobierno de algunos sectores era un sendero de crecimiento del PBI más moderado y sustentable a fin de que los precios relativos puedan encontrar su estabilidad.

Gran parte de lo que pueda ocurrir depende de ser coherentes con la administración de un tipo de cambio competitivo y con la defensa de la industria nacional, puesto que son claves que nadie quiere abandonar, sobre todo ante la presión que ejercen otros países para colocar en economías dinámicas como la nuestra los productos que no pueden vender ahora por la crisis.

De allí que el concepto de comercio internacional administrado no debe ser mala palabra, sino una manera de defender los intereses del conjunto de los argentinos, sin descuidar la vigencia de nuestros acuerdos estratégicos regionales que también significan un beneficio real para todos (Brasil, Unasur, acuerdos comerciales con otros países, etc.). Es evidente que mantener el saldo comercial externo favorable es un objetivo prioritario de la política y estimo que estará cercano a los u$s 9.000 millones, lo cual significa un ingreso de divisas (dólares) y por lo tanto un mantenimiento de las reservas internacionales en los niveles alcanzados.

En el plano interno y ya previendo un año de menor crecimiento, la política fiscal apuntará a mantener el superávit primario, aspecto que ya se está observando. Las primeras acciones destinadas a sostener el superávit (como ha sido la reducción de subsidios) dan clara muestra de la intención del gobierno de mantener otro de los soportes principales del modelo. La posibilidad de mantener el superávit primario en los niveles previstos permite hacer frente a los compromisos más allá de las posibilidades que tenga el Estado de financiarse en mercados internos como externos.

En este marco de crecimiento un tanto menor, y de posible reordenamiento del gasto, se producirá sin dudas una puja distributiva, tal vez expresada en las negociaciones paritarias. Sin embargo, a la luz de la posición de los distintos actores y en base a la experiencia acumulada en estos años, la situación que se observa tiene más un componente político que una cuestión económica, ya que las paritarias y la discusión salarial no pueden soslayar el mencionado contexto.

La inversión es una variable clave para 2012. En rigor de verdad no habría que esperar una baja importante en la inversión respecto del año pasado, si se espera crecer al 6%. Esta circunstancia ya ocurrió en otros años y especialmente en 2011.

Como en 2009, el tema de la inflación puede pasar a un segundo plano mediático. La inflación es una luz amarilla a tener muy en cuenta para evitar que frene el crecimiento. Reconocer el problema y enfrentarlo es un deber pendiente del gobierno.

Asimismo, muchos se preguntan cómo repercutirá este contexto en Santa Fe. Es evidente que la economía provincial fue beneficiada con este modelo, ya sea por el crecimiento de la actividad productiva como del nivel de ingresos de su población. Por lo tanto, es de esperar que esté en armonía con los principios básicos y las políticas que permitieron este crecimiento, más allá de las diferencias partidarias.

Sin embargo, los desafíos en términos de la política económica provincial son todavía importantes, ya que no todo depende de lo que haga el gobierno nacional, sino también de un conjunto de acciones que bien definidas y aplicadas pueden resultar muy positivas. Existen muchas herramientas de política y recursos propios que bien gestionados significan una mejora de la economía, como obras de infraestructura y servicios que deberían formar parte de los planes provinciales, no sólo de anuncios sino de efectiva concreción.

Además la política fiscal, los incentivos y en general las iniciativas y acciones creativas que permitan acompañar y reforzar el crecimiento a la par de lograr la mayor inclusión social y el mejoramiento del nivel de vida. Santa Fe está dotada de gran cantidad de  recursos y no se puede pensar en una situación donde los problemas globales externos impidan el desarrollo y avance de la misma, más allá de que puedan existir dificultades a sortear con una buena gestión, participación y diálogo de todos los sectores.

En conclusión, frente a un contexto internacional de crisis y alta volatilidad, la Argentina sigue teniendo la gran oportunidad de consolidarse como economía emergente y reposicionarse a nivel mundial en la provisión de bienes y servicios de mayor valor agregado. Para ello es importante apoyar desde todos los sectores los logros del país y la coherencia en materia de política económica, lo que no quita la labor de todos en un marco de convivencia democrática y madurez política.

Por Daniel Guida

Fuente: Diario Cruz del Sur